Saturday, April 08, 2006

Ertzaintza

Las ancestrales prácticas consuetudinarias recogidas en los Fueros, mediante las que se regulaban la estructura social y legislativa de Euskal Herria y sus relaciones con los territorios vecinos, son la base de las facultades de naturaleza policial ejercidas por los vascos a lo largo de su historia. En el siglo XVIII las instituciones forales ya desempeñaban sus competencias en seguridad pública mediante cuerpos organizados, realidad que se ha prolongado luego prácticamente sin interrupción hasta nuestros días, llegando a configurar un derecho histórico institucional.
Los orígenes de la actual Ertzaintza como policía propia del País Vasco los encontramos en las antiguas milicias municipales, organizaciones populares al servicio de los entes locales creadas para satisfacer las necesidades de seguridad pública. Pero, será en el siglo XIX cuando, dejando a un lado el voluntarismo precedente, se instauren los primeros cuerpos policiales casi permanentes y de caracter profesional. La necesidad de disponer de estos cuerpos armados la determinará un bandolerismo favorecido por las continuas convulsiones sociales y políticas que se producen desde finales del siglo XVIII hasta bien entrado el XIX. El argumento decisivo para su configuración será la primera guerra carlista, momento en el que surgen los Mikeletes vizcainos y guipuzcoanos y los Miñones de Araba.
Superadas las urgencias de la contienda bélica, el Gobierno central intentará recuperar las funciones de estos cuerpos forales para la Guardia Civil, creada en 1.844. Sin embargo, la dificultad de reclutar efectivos para este cuerpo en las provincias vascas, sumada a las presiones de las Diputaciones, permitirán que los cuerpos forales continúen su existencia.Tras el final de la segunda guerra carlista (1.876), en plena vorágine antiforal, las policías vascas no tendrán más alternativa que adaptarse a la nueva situación promovida por el centralismo dominante, lo que en la prácica se materializará en una importante reducción de competencias y efectivos. Pese a ello, continuarán existiendo y desarrollando sus funciones.
Con la proclamación de la II República, en 1.931, renace la actividad política y resurge la reivindicación vasca de restablecer las libertades forales suprimidas en 1.876. Se promueven así varios proyectos de Estatuto de Autonomía, encontrándose en todos ellos presente la reivindicación de desarrollar competencias en materia de seguridad pública.El 1 de Octubre de 1.936 entra en vigor el Estatuto vasco de Autonomía, en base al cual se constituye, poco después, el Gobierno autonómico. La problemática de la seguridad pública, condicionada por las circunstancias de la recién iniciada guerra civil, se convierte en una de las líneas prioritarias de actuación del nuevo Ejecutivo.El Departamento de Gobernación vasco aborda la cuestión poniendo las bases de varias instituciones como la Policía Internacional, la Policía Marítima y el Cuerpo de Orden Público. Pero, la principal medida tomada por el Ejecutivo vasco en materia de seguridad pública será, sin duda, la creación de la Ertzaña, con secciones de a pie y motorizada (Igiletua), totalizando unos efectivos conjuntos cercanos a los mil quinientos agentes.
Concluida la contienda bélica, se disuelve de facto la Ertzaña, si bien tal medida no tiene reflejo en ninguna norma legal del momento dado que el régimen franquista pretende obrar como si dicha institución no hubiera existido nunca.Disueltas la Ertzaña y los cuerpos forales vizcaino y guipuzcoano, Araba y Nafarroa quedan hasta el advenimiento de la democracia, cuarenta años más tarde, como los únicos reductos de lo que fueron las policías forales del País Vasco.